La Luna Robada
La noche en Puerto Salmuera
tenía el color de una mala decisión.
La lluvia golpeaba las ventanas de mi
oficina con la insistencia de un
cobrador de impuestos ...
... y la elegancia de un
ogro cayendo por
una escalera.
Sobre mi escritorio había una vaca.
Una vaca normal.
Bueno, casi normal.
Llevaba un sombrero de mago.
Y estaba fumando.
Las vacas no fuman
Las buenas no.
Eso no responde nada.
Tampoco la mayoría
de los políticos.