Resultó que el
alcalde era
una patata.
Literalmente.
No metafóricamente.
Una patata con sombrero.
Había ganado con el 62% de los votos.
Elegida democráticamente.
La constitución
local no prohibía
que una patata
se presentara
a las
elecciones.
Principalmente porque prometió impuestos
más bajos y porque nunca interrumpía
a nadie durante los debates.
¿Por qué
roba
cucharas?
BLA
BLA
BLA
*La patata alcalde
me observó desde
detrás de su
escritorio.*
Las cucharas son
de metal.
¿Y?
No tenía
argumentos.
Porque son
deliciosas.