La investigación dio un giro
inesperado cuando apareció
el primer cadáver.
Era un nigromante.
Estaba vivo.
Pero técnicamente
también era un cadáver.
Las leyes mágicas son complejas.
Lo encontramos
colgando boca
abajo de una
estatua
mientras
gritaba:
¡LAS
PATATAS
MIENTEN!
¿Qué ocurre?
¡Están
conspirando!
¿Quiénes?
¡Las patatas!
Claro.
¡Han
infiltrado
el consejo
de la
ciudad!
La cabra tomó notas.
Eso es exactamente
lo que una patata
infiltrada diría.
Tiene sentido.
No tiene
sentido.
Al amanecer habíamos descubierto una
red criminal...
O al menos creíamos
haberlo hecho...