Yo perseguí a la patata por la cubierta.
¡Rindete!
¡Nunca!
¡No tienes salida!
¡Soy una patata!
Eso no responde a nada.
¡Exacto!
Y saltó.
Durante unos
segundos pensé
que había
muerto.
Entonces desplegó unas
alas.
Por supuesto que
tenía alas.
¿Por qué no las
tendría?
Era ese tipo de noche.