*Tomé un sorbo de café*
¿Cuál es el
problema?
La elfa dejó un saco sobre
mi escritorio.
El saco se movió.
Luego salió
una mano.
Un goblin.
Una
pequeña
mano
verde.
Lo encontramos
enterrando
cucharas.
¿Y?
No son sus
cucharas.
*Miré al goblin*
¿Robaste cucharas?
No.
¿Entonces por
qué las
enterrabas?
Porque estaban creciendo.
Guardé silencio.
La elfa guardó
silencio.
El goblin
parecía ofendido.
La cabra
guardó silencio.